«The Constitution of Carthamin» (1929) — Ficha de fuente

Dos páginas de química orgánica sobre el pigmento rojo del cártamo, publicadas por la Academia Imperial de Japón. Lo que documenta este proyecto no está en el contenido: está en la primera línea.


El documento

La cabecera del artículo, tal como se imprimió:

11. The Constitution of Carthamin. Part I. By Miss Chika KURODA. Institute of Physical and Chemical Research. (Rec. July 10, 1928. Comm. by R. MAJIMA, M.I.A., July 12, 1928.)

La revista es la de la Academia Imperial de Japón, publicada en Tokio y en inglés. La autora trabaja en el Institute of Physical and Chemical Research (RIKEN). El trabajo lo comunica a la Academia Riko Majima, que era además quien había dirigido su investigación en Tohoku.

La medida, que es lo que lo convierte en prueba

Un tratamiento de cortesía aislado no dice nada: en la prensa anglosajona de esos años «Miss» era convención. Lo que lo convierte en marca es la asimetría, y la asimetría se cuenta. Se descargaron y leyeron las cabeceras de veintiséis artículos del mismo volumen 5 (1929) de la misma revista, veintiuno de ellos con la firma legible en el OCR:

Forma de la firmaArtículos
Solo el nombre (By Tadasi ITOH, By San-ichiro MIZUSHIMA…)20
Nombre + credencial académica0
Nombre + tratamiento de cortesía1 (el suyo)

En un aparato donde a ningún autor se le añade nada, ni siquiera un título académico, a ella se le añadió su sexo. La credencial sí aparece en el volumen (M.I.A., miembro de la Academia Imperial), pero en la línea de quien comunica el trabajo, no en la de quien lo firma.

Y tiene fecha de caducidad, que es el segundo hallazgo

El marcado no es permanente. Leídos los veinte artículos suyos que la revista publica entre 1929 y 1944:

  • Con «Miss»: vol. 5 n.º 1 p. 32 y n.º 2 pp. 82 y 86 (1929), y vol. 7 n.º 2 p. 61 (1931). Cuatro.
  • Sin nada: desde el vol. 9 (1933) en adelante, «By Chika KURODA», igual que cualquier otro. Sus coautoras (Mizu Wada, Hama Ohshima, Kisako Koyasu) tampoco lo llevan nunca.

La revista marcó a la primera química que le publicó durante sus primeros años y después dejó de hacerlo. El mecanismo tiene principio y final documentados, lo que es raro y vale más que un caso aislado: se puede fechar cuándo se aplicó y cuándo se abandonó.

Qué documenta, y qué no

Qué documenta. Que la academia científica japonesa (un Estado nunca colonizado, con instituciones propias, publicando en inglés para el extranjero) marcó tipográficamente por su sexo a la única mujer que publicaba en su revista, en un volumen donde no marcó a nadie más por nada.

Lo que NO documenta

No documenta intención. No hay orden, ni acta, ni nota editorial: hay una composición tipográfica. Quién decidió el «Miss» (la autora, el editor, el cajista) no consta en ninguna parte de este documento. No documenta por qué desapareció en 1933. Caben al menos dos lecturas (la revista cambió de criterio, o ella dejó de ser una novedad) y el documento no elige entre ellas. No documenta borrado de autoría. Su nombre está entero, es la primera firma y el trabajo es suyo. Lo que se documenta es una marca, no una sustracción, y por eso el mecanismo que sostiene es DM y no EM.

Cómo se llegó hasta aquí

Se buscaba lo contrario. La hipótesis de partida era que las pioneras japonesas aparecerían con la firma abreviada o comida, como Kamala Sohonie en el titulillo del Biochemical Journal. La comprobación la desmintió: Chika Kuroda, Kono Yasui y Michiyo Tsujimura firman en J-STAGE con su nombre completo y a menudo solas. El hallazgo apareció al leer el documento entero en vez de su registro bibliográfico, y es de la línea que el catálogo no transcribe.

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